jueves, 4 de agosto de 2022

Otoño 2021: Parte 4 – Hayedo de Belaustegi (País Vasco)

Decían mi guías y acompañantes que las hadas no aparecían si no era bajo el manto de la niebla, donde podían ocultarse rápidamente si los visitantes las importunábamos. Quizás tuvieran razón pero yo, novato en estos bosques de hayedos sabios y retorcidos por el peso de los años, sentía que tenían magia más que suficiente para caer rendido a sus pies.

Dejaba atrás unos días conociendo el Otoño leonés y ya en el País Vasco, David y Eneko se habían ofrecido amablemente a acompañarme para descubrir algunos de sus mejores secretos entre los que estaban los sinuosos paseos entre los gigantes del bosque, entre hojas, ramas y helechos gigantes, entre robledables y hayedos.

Allí ocupando partes tanto de Bizkaia como de Álava se encuentra un enorme y gigantesco parque natural: el Gorbeia, que tantos suspiros ha levantado antes que los míos. Tanto abarca que es imposible negar que existan las brujas, las lamias o jentiles pues quién sabe cuantos secretos, mitos y leyendas ocultan sus pliegues. Entre ellos se encuentran algunos lugares cartografiados de fácil acceso y que sin embargo invitan a perderse y recorrerlos sin rumbo fijo, como el bosque de Belaustegi.

Pasear por entre sus formas es una delicia para cualquier amante de la naturaleza y especialmente para los cazadores de curvas y ángulos que trasladar a la fotografía. Todo es sugerente, todo es delicado, poético y salvaje a la vez. Las sendas desaparecen entre la maleza, comidas por el tiempo y el musgo. Entre ellas se cuelan pequeños ríos y grandes cascadas pero solo para quienes con la mirada de niño sepan encontrarlas.

Para aquellos que ya peinan canas solo les quedará subir, salvando desde Ibarra las cuestas puestas por trolls, hasta encontrarse con un pequeño parking, punto de inicio para adentrarse en los misterios del bosque.

Es un pequeño paseo antes de encontrarse con el hayedo, pero los ojos más agudos quizás detecten antes de llegar a sus dominios, un desvío a mano izquierda, una senda oculta a primera vista pero que de lograr dar con ella tendrá como recompensa encontrarse con la preciosa cascada de Belaustegi, guardada entre las rocas y las ramas como si fuera un secreto del propio bosque.

Lugar de innumerables rutas, lamento el solo haberlo probado una mañana. Insuficiente para conocerlo. Suficiente para quedarme con muchísimas ganas de más. Quizás para la próxima puede charlar tranquilamente con los duendes, pero eso si, jamás revelaré su ubicación.

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martes, 2 de agosto de 2022

Otoño 2021: Parte 4 – Hayedo de Belaustegi (País Vasco)

Decían mi guías y acompañantes que las hadas no aparecían si no era bajo el manto de la niebla, donde podían ocultarse rápidamente si los visitantes las importunábamos. Quizás tuvieran razón pero yo, novato en estos bosques de hayedos sabios y retorcidos por el peso de los años, sentía que tenían magia más que suficiente para caer rendido a sus pies.

Dejaba atrás unos días conociendo el Otoño leonés y ya en el País Vasco, David y Eneko se habían ofrecido amablemente a acompañarme para descubrir algunos de sus mejores secretos entre los que estaban los sinuosos paseos entre los gigantes del bosque, entre hojas, ramas y helechos gigantes, entre robledables y hayedos.

Allí ocupando partes tanto de Bizkaia como de Álava se encuentra un enorme y gigantesco parque natural: el Gorbeia, que tantos suspiros ha levantado antes que los míos. Tanto abarca que es imposible negar que existan las brujas, las lamias o jentiles pues quién sabe cuantos secretos, mitos y leyendas ocultan sus pliegues. Entre ellos se encuentran algunos lugares cartografiados de fácil acceso y que sin embargo invitan a perderse y recorrerlos sin rumbo fijo, como el bosque de Belaustegi.

Pasear por entre sus formas es una delicia para cualquier amante de la naturaleza y especialmente para los cazadores de curvas y ángulos que trasladar a la fotografía. Todo es sugerente, todo es delicado, poético y salvaje a la vez. Las sendas desaparecen entre la maleza, comidas por el tiempo y el musgo. Entre ellas se cuelan pequeños ríos y grandes cascadas pero solo para quienes con la mirada de niño sepan encontrarlas.

Para aquellos que ya peinan canas solo les quedará subir, salvando desde Ibarra las cuestas puestas por trolls, hasta encontrarse con un pequeño parking, punto de inicio para adentrarse en los misterios del bosque.

Es un pequeño paseo antes de encontrarse con el hayedo, pero los ojos más agudos quizás detecten antes de llegar a sus dominios, un desvío a mano izquierda, una senda oculta a primera vista pero que de lograr dar con ella tendrá como recompensa encontrarse con la preciosa cascada de Belaustegi, guardada entre las rocas y las ramas como si fuera un secreto del propio bosque.

Lugar de innumerables rutas, lamento el solo haberlo probado una mañana. Insuficiente para conocerlo. Suficiente para quedarme con muchísimas ganas de más. Quizás para la próxima puede charlar tranquilamente con los duendes, pero eso si, jamás revelaré su ubicación.

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lunes, 18 de julio de 2022

Otoño 2021 – Parte 3: Faedo de Ciñera (León)

¿Hablamos de cuentos? ¿Hablamos de brujas y hadas? Hablemos de cuentos y hablemos de brujas y hadas pues pocos lugares hay tan hechos a medida de las fábulas como este hayedo, el de Ciñera, donde todo parece colocado con mimo por la propia mano de los hermanos Grimm… especialmente en los álgidos días del Otoño.

Sí, me debo a esa labor de seguir desgranando el Otoño pasado antes que que me alcance el próximo y todo se vuelva una sopa primigenia en ebullición de colores ocres sin control. No pasaría nada, este blog hace años que vive en el desorden pero intentemos al menos completar la contrarreloj y quizás en estos días de calor asfixiante que recorren el país, nos apetezca recordar sensaciones olvidadas como la del frescor que llega con el viento ligero mientras se caen las hojas, marchitas en dorados, de los árboles.

Ciñera es un pequeño pueblo leonés de tradición minera y llegar desde su centro al Faedo de Ciñera no reviste ninguna dificultad, créanme. Aunque no se ve a simple vista y hay que hacer un pequeño paseo de no más de 20 minutos, dejando a un lado el cementerio, hasta empezar a encontrarlo. Empieza a aparecer en la distancia, entre los huecos que dejan la maleza del camino, pero lo que se ve son solo retales, puntos de colores que se escapan montaña arriba dejando detrás el verdadero corazón del hayedo. Cuesta verlo, incrustado como está entre un cañón así que cuando finalmente lo encuentras ya es para verte sumergido en un un bosque mágico, abrazado por el Otoño.

Va apareciendo el Faedo de Ciñera, pero lo mejor está por llegar

Aquí, en este espacio que en 2007 fue declarado el bosque mejor cuidado de España, viven hayas centenarias de 30 metros de altura. En su corazón, la magnífica «Fagus» que ha pasado ya el medio milenio de vida y cuyo perímetro abarca ya 6 metros tiene el privilegio de estar catalogado como uno de los 100 árboles más singulares de España. Se la bordea por una camino de pasarelas, el mismo, por cierto, por el que muchos mineros cruzaron para alcanzar las minas de carbón.

La espectacular haya «Fagus» de más de 500 años de edad y 6 metros de perímetro

Pero prometí que íbamos a hablar de cuentos y leyendas y no pienso falta a mi promesa, porque aquí, entre estas hayas vivió una bruja llamada Haeda. Haeda tenía poderes sobrenaturales concedidos, decían, por el mismísimo diablo. El diablo solo le había dado una advertencia: «deberás usar tus poderes única y exclusivamente para hacer el mal, pues si los utilizas para hacer el bien, te consumirás y en tres días desaparecerás». «Trato hecho» dijo la bruja Haeda, «a partir de hoy haré todo el mal que pueda».

Por la zona vivía una familia muy pobre, con nueve hijos pequeños que durante el verano se alimentaban de lo que sembraban y cuando llegaba el invierno se refugiaban en una cueva para protegerse de las inclemencias del tiempo, del frío, de la nieve y de las heladas. Pero un día, el tiempo no dio tregua, la nieve caía sin cesar, el viento helado azotaba las laderas y los niños incapaces de mantenerse en pie resbalaban y caían continuamente. Por más que los padres lo intentaban eran incapaces de avanzar para encontrar el resguardo de la cueva.

A la Bruja Haeda se le partió el corazón al ver a la pobre familia incapaz de sobrevivir a la tormenta y sintiendo la desesperación de los padres por intentar salvar a sus hijos utilizó sus poderes para arrancar de las montañas un puñado de piedras, las prendió fuego y cuando se pusieron incandescentes dando un calor agradable la familia colocó a sus niños alrededor para que pudieran dormir sin pasar frío. Las piedras mágicamente aguantaron toda la noche calientes.

Cuando la familia despertó, solo se encontró un montón de cenizas, así que no supo muy bien que había pasado pero de poco importaba porque el día volvía a ser terrible. La nieve, la niebla y el viento se habían vuelto insoportables y la familia parecía incapaz de avanzar. «Bueno», pensó Haeda, «aunque les ayude de nuevo, aún me quedaran poderes» y así lo hizo. Volvió a arrancar piedras de la montaña, volvió a prenderles fuego y la familia volvió a pasar la noche caliente.

El esfuerzo había sido demasiado para Haeda. Se miró en un arroyo y se encontró envejecida y cansada. Agotada. Si les ayudaba un día más sería a costa de su vida. ¿pero de que valdría morir si aún quedaba todo el invierno por delante? No sería suficiente. Así que Haeda junto todas las fuerzas que le quedaban e hizo que todas las montañas del valle se llenaran de piedras ardientes. A su calor, llegaron muchas familias al valle y fundaron un pueblo sobre sus cenizas al que llamaron Ciñera… y desde entonces ningún niño pasó frío por las noches.

¿Y Haeda? Haeda se fue a morir al Hayedo, abrazada al árbol más antiguo y allí sigue su alma y bondad entre las hayas y carbón en la montaña.

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miércoles, 6 de julio de 2022

Podcast de fotografía F 2.2 – Bosnia y Canarias

Para todos aquellos que pensabais que F 2.2 se había convertido en un podcast anual… ja! Aquí estamos a los 6 meses del último!! 🙂

Y lo hacemos para hablar de dos cosas, por un lado para contaros alguna cosilla más del viaje fotográfico que estamos preparando para Septiembre por Bosnia y Herzegovina… y por otro para hablar de como estoy saldando poco a poco la deuda histórica que tengo con las Islas Canarias.

Si las islas las empecé a visitar el año pasado cuando viajé a la Palma al reclamo del volcán, este 2022 ya he podido visitar Tenerife, Gran Canaria y he vuelto a la Palma.

Islas maravillosas que me están robando el corazón.

¡Así que sin más dilación, aquí va este nuevo capítulo! ¡Que lo disfrutéis!

Escucha»Nos vamos de Viaje Bosnia y Herzegovina y a fotografiar el cielo de Canarias con Brian May» en Spreaker.

Recuerda que si prefieres: puedes descargarlo en el móvil para escucharlo cuando estes en el coche, corriendo, cocinando, paseando o cuando te de la gana.

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