jueves, 26 de agosto de 2021

La Ruta del Vino de la Manchuela

La Ruta del Vino de la Manchuela es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.

Alarcón

Pecamos, caemos en el error, de muchas veces no prestar la suficiente atención a lo que tenemos más cerca, hasta que de pronto, la realidad nos suelta un grito, nos da una bofetada y nos sorprendemos pensando ¿Y esta maravilla estaba aquí? Se sucede un cierto rubor y una vergüenza ante la pregunta de ¿cómo es que no lo conocía? Es algo que siempre me ha pasado con Castilla, que parece guardarse sus secretos y tesoros para sí y siempre tiene rincones que ofrecer, lugares que llevan a la sorpresa: como la comarca de la Manchuela.

Alcalá del Júcar

La cúpula de la Capilla de la Virgen del Rosario. Basílica de Nuestra Señora de la Asunción en Villanueva de la Jara.

Jorquera

Ocupando parte de Albacete y de Cuenca, y bajo el paciente cincel de los ríos Júcar y Cabriel, se encuentra esta región rica en historia, en tradiciones, en arte, cultura y por supuesto vino. Son los meandros de estos ríos, que remolinean, caracolean y van tallando el terreno los que ocultan muchas de las bellezas que podrían permanecer ocultas a simple vista. Por allí se esconden pueblos, iglesias, castillos, fortalezas e incluso pasadizos horadados en las profundidades del suelo.

Altar Mayor de la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción en Villanueva de la Jara.

Ayuntamiento de Iniesta

Alarcón

La ruta del vino de la Manchuela agrupa todas estas experiencias alrededor de sus vinos, una tradición en la zona de más de 2000 años que han culminado en una denominación de Origen del mismo nombre, que destaca por sus tintos elaborados con bobal y sus blancos aromáticos y afrutados (normalmente de macabeo).

Bodegas Florentino Pérez

Plaza Mayor de Villanueva de la Jara

Calles de Alarcón

Pueblos a visitar:

El encanto de los pueblos de esta zona sería motivo más que suficiente para animarse a conocerla. Muchos cuesta verlos desde la distancia, sumergidos entre los cañones, pero eso permite encontrarse con decenas de miradores para admirarlos. Que no sea esta una excusa para no pasearlos, pues están llenos de callejuelas encantadoras y rezuman historia por todas partes. Aquí os dejo una selección de los que visitamos:

Alarcón (Cuenca)

Al recinto amurallado de Alarcón, aislado en su propia península sobre el río Júcar, se accede atravesando la Puerta de Campo, donde se encuentra su Castillo ahora reconvertido en Parador, pero que permite subirse a sus almenas para tener una preciosa perspectiva de la ciudad y el entorno. Caminar por Alarcón es hacerlo por un entorno medieval de calles empedradradas entre Palacios e Iglesias.

Castillo de Alarcón al anochecer

Alarcón y la hoz de Alarcón

Iglesia de Santo Domingo de Silos

Portada sur de la iglesia de Santa María del Campo

Castillo de Alarcón desde sus almenas

Alcalá del Jucar (Albacete)

Alcalá del Júcar es pura belleza. Así lo certifica que sea parte de los pueblos más bonitos de España, declarado conjunto histórico-artístico en 1982. Sus casas se adhieren a la colina formada por la hoz del río en un dédalo de calles zizageantes y empinadas que culminan en su castillo. Pero todo lo interesante no está a primera vista, ya que muchas de las casas están excavadas en la montaña, con pasadizos y cuevas de tal magnitud que alguna parecen incluso una calle comercial, con sus bares, terrazas y restaurantes (se puede visitar alguna como las cuevas del Diablo). Destaca además el río, que se aprovecha como zona de baño (y que por supuesto no nos resistimos a probar, pero por vuestro bien no pidáis fotos) y su cuidada iluminación nocturna, premiada en 1986.

Alguno de los interiores de las cuevas del Diablo

Casa horadada en la montaña a los pies del Castillo de Alcalá del Júcar

Villanueva de la Jara (Cuenca)

Basílica de Nuestra señora de la Asunción

Quizás destaque menos su entorno, pero el valor que tiene Villanueva de la Jara es su patrimonio histórico. A pesar del encanto de su Plaza Mayor (aunque ojalá se convirtiera en peatonal y no permitieran apacar coches) o la iglesia del Carmen su indudable joya es la Basílica de Nuestra señora de la Asunción, cuyos interiores te dejarán sin habla como al contemplar el Altar Mayor o la Capilla de la Virgen del Rosario. Simplemente espectacular.

Basílica de Nuestra señora de la Asunción

Capilla de la Virgen del Rosario en la Basílica de Nuestra señora de la Asunción.

Iglesia del Carmen

Iglesia del Carmen

Iniesta (Cuenca)

Si conocemos el nombre de Iniesta es probablemente por el apellido del famosísimo futbolista, que no en vano nació cerca de la zona y su familia dispone de bodegas con este mismo nombre que se pueden encontrar por toda la zona. Sin embargo, esta pequeña localidad, discreta a primera vista, tiene algunas joyas en las que merece la pena detenerse especialmente su museo arqueológico, con su mosaico celtíbero de la disoa Astarté. Si podeís visitar tambien el ayuntamiento podréis ver una curiosa Grisalla.

Mosaico celtíbero de la disoa Astarté

Bodegas:

Obviamente no podíamos dejar de probar los vinos que dan nombre a la ruta y aunque los acabareis probando si o si en cualquier restaurante mientras estéis recorriendo la zona, no está de más parar en alguna de las bodegas a conocer el proceso de elaboración de primera mano e incluso a comer.

Uno de los vinos de Andrés Iniesta

Bodega Florentino Pérez (Albacete)

No os llevéis a engaño, no tiene nada que ver con el mandatario madridista. Esta pequeña bodega rodeada de viñedos destaca por toda la experiencia que tiene asociada a la vendimia, por sus barricas y no os voy a engañar por su cocina. Si pasais a conocer como se elaboran sus vinos no dejéis de parar aunque sea para probar su especialidad: el arroz meloso de codillo. Una buena oportunidad para maridar sus vinos.

Arroz meloso de Codillo de la Bodega Florentino Pérez

Bodega Moratalla (Cuenca)

Que su tamaño (la más pequeña de la D.O) no os lleve a engaño. Estos vinos artesanales, de sus 40 hectáreas de viñedos, basados en bobal y macabeo están llenos de matices y os acabarán seduciendo. No os perdáis las catas, que además están aderezadas con decenas de anectodas.

Otros puntos de interés:

Mirador de Jorquera

No pudimos acercanos a conocer las calles de Jorquera, el tiempo es el que es y da lo que da, pero aunque quedará para la próxima visita, siempre podéis acercaros como nosotros, aunque sea a su mirador a verlo tan espectacular por encima del Júcar.

Nos quedó mucho por ver, y mucho por hacer, como probar que opciones tiene de turismo activo… pero espero que os haya valido para haceros una idea de las oportunidades de la Ruta del Vino de la Manchuela. Tenéis mucha más información en su página web.

La Ruta del Vino de la Manchuela es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.



jueves, 19 de agosto de 2021

La Porta del Cel

La Porta del Cel es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.

Refugio de Pinet

El señor mayor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos resopla. Resopla mucho aunque no haya nadie en los alrededores que pueda escucharle. Pasa a sentarse y acomodarse de manera lastimera sobre unas rocas incómodas del camino. Al señor mayor que sufre caminando por la montaña mientras escucha la música del Señor de los Anillos le resulta imposible dar un solo paso más. Está, según se podría describir coloquialmente, hecho mierda. A tan solo doscientos metros de donde se sienta, elegíaco pero aliviado por el respiro que le concede la falta de contacto entre las plantas de los pies y el suelo, se pueden ver las poquitas casas de arquitectura alpina, piedra, madera y tejados inclinados de pizarra negra que conforman Tavascan.

Serra des Canals desde la Corbeda

Puede verlas también. Sabe que indican el final de la travesía. Sabe que después de 5 días recorriendo las accidentadas rutas inmisericordes que ascienden hacia las más altas cumbres del Pirineo Catalán le espera la agradable recompensa de una cerveza fría y el poder desprenderse al fin de esa mochila que siempre, desde antes del primer paso, fue demasiado pesada. Al señor mayor que sufre caminando por la montaña mientras escucha la música del Señor de los Anillos le da igual. Resulta obvio que hubiera preferido que el camino hubiera sido doscientos metros mas corto pero habiendo llegado a ese momento en que la realidad se impone, no se le ocurre manera de reducirlo sin romper las leyes universales de la física.

Estanys Blaus

El señor mayor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos, entretenido en contar cuantas agujetas, heridas, moretones y dolores recubren su frágil carcasa, aún no está en condiciones de apreciarlo, pero cuando recorra esos doscientos metros que le separan de una gloria sin público y eche la vista atrás le invadirá un sentimiento de orgullo y felicidad que ahora no puede concebir. Cuando días después recuerde con los ojos cerrados los pasos, los senderos junto al arrullo del agua de los ríos, los profundos valles, las conquistas de los picos, los lagos, la nieve, el hielo y el perfil apabullante de las miríadas de picos quizás piense que fue un sueño. Que ese cuerpo suyo tan de confinamiento, inerme, no pudo de ninguna manera haber hecho frente a esa naturaleza ineluctable de la Porta del Cel.

Vista del Estany de Certascan y el Macizo del Montcalm al fondo

Estany de Baborte

Ahora, ocupado en otros menesteres más cercanos a la autopreservación que a la contemplación no es consciente de haber ascendido hasta el punto más alto de Cataluña, los 3143 metros de la Pica d’Estats, ni haber atravesado caminos que de desmoronaban bajo sus pies para poder ver lo mismo que veían los 2853 metros del Certascan. Es poco probable en este momento esté pensando en los rutilante azules del Estany de Certascan o el Estany de Romedo de Dalt. Quizás los pies si lamenten las pedreras infernales que descendían Peirablanca o ascendían hasta la Roca Cigaler, empero en algún momento recapitularán a los momentos en que caminaron maravillados por las Plans de Sotllo, cuando se encontraron con las pocas casitas esparcidas de Noarre, o cuando descendieron con comodidad por los neveros de la Cometa d’Estats… pero no será ahora.

Vistas desde la Pica d’Estats (3.143 m.)

Estany d’Estats y Estany de Sotllo desde la Pica d’Estats

Sus ojos que, desde la roca donde el resto del cuerpo luctuoso reposa, se afanan en encontrar atajos de centímetros también recordarán y es probable que nunca olviden esa madrugada en que se despertaron a tiempo para ver amanecer sobre Francia por encima de un mar de nubes desde el tímido refugio de Pinet y que fue esa visión de simple inmensidad la que devolvió una sensación de paz que el día anterior, sumergidos durante horas en una niebla pegajosa y resbaladiza les había sido arrebatada.

Amancer desde el Refugio de Pinet

Languideciendo a tan solo doscientos metros de completar los 65 kilómetros de recorrido con más de once mil metros de desnivel acumulado (once mil metros, cinco sílabas aparentemente inofensivas pero deletéreas) los músculos del señor mayor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos se sienten engañados. Casi exánimes vituperan sin disimulo las etapas ásperas en las que el cronómetro sobrepasaba diariamente la barrera de las diez horas, donde no fue sino la tozudez la que les hizo alcanzar los excesivamente distantes refugios. La tozudez y, no nos engañemos, la perspectiva nada halagüeña de pasar la noche a la intemperie.

Estanys Blaus

La subida (vista casi desde arriba) al Coll de la Llaguna y la Roca Cigalera

El señor mayor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos se levanta al fin, estragado, acompañado de un rechinar de articulaciones poco esperanzador. No se puede decir que se haya obrado un milagro pero sí se puede afirmar que el descanso ha servido para aportar el óbolo suficiente para afrontar esos últimos metros con una dignidad que esquive el suspenso.

El infinito descenso hasta Tavascan (2100 metros de desnivel del tirón)

Amancer cerca del Refugio de Certascan

Aún no ha tenido tiempo de recontar lo vivido, de hacerse el mapa mental de los nemorosos terrenos que intentaban conquistar los piélagos de roca. Habrá de esperar a sentirse revivir a base de condumios para apreciar las dádivas que la montaña desinteresadamente le ha proporcionado: No solo los paisajes infinitos de beldad más allá de las palabras sino el poderoso hechizo de la abstracción, el olvido momentáneo de los meses aciagos y nefastos que le habían rodeado y la abstrusa sensación de sentirse minúsculo ante lo colosal de la naturaleza. La incalculable cura para la vanidad.

Cabaña de Bassello en la subida hasta Baborte

Estany de Romero de Dalt

No. Cuando el señor mayor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos alcanza al fin el centro de Tavascan y se desploma en la primera terraza que encuentra libre no pensará en nada de esto.

Tampoco le invadirá la euforia.

Pero lo hará.

Macizo del Montcalm, con la Pica d’Estats en el centro

Vistas desde el Port de L’Artiga hacia Certascan antes de atravesarlo y adentrarse en Francia

Y pocos días después, alejado ya kilómetros de esa cordillera montañosa que solo regala belleza a quien la busca y asentado lo vivido sin las interferencias gemebundas de un cuerpo dolorido lo entenderá. Lo entenderá todo. Apreciará la égloga y echará de menos esa vida sencilla y errabunda en que la montaña le permitió subirse a sus hombros y compartió su vida con él. Sí. Unos días después, el señor que sufre caminando por las montañas mientras escucha la música del Señor de los Anillos empezará a contar los días para volver una vez más a seguir rellenando los rincones ignotos de su mapa de Pirineos.

Plans de Sotllo

Durante 5 días, estuve recorriendo los parajes del Alto Pirineo y del Ariège (Francia). Ha sido una ruta brutal en todos los sentidos. En nada os voy subiendo los mapas, los tracks y demás, pero no podía resistirme a una pequeña introducción de como me sentí en esos días.

No puedo cerrar esto sin agradecer a Sony España y a Jorge Gállego en particular por haberme prestado la Sony A7C y un 24-70mm f2.8 para la ocasión.

Tenéis más información sobre la travesía de La Porta del Cel en su página web.

La Porta del Cel es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.