martes, 15 de octubre de 2019

Vive la Experiencia Palcoyo – Nueva Montaña de Colores de Cusco

Si decides por este tour, es porque estas buscando una experiencia inolvidable, vive una súper experiencia en Palcoyo, la nueva Montaña de Colores del Cusco.

La Montaña de Colores de Palcoyo:

No muchos saben de su existencia, pero la Montaña Arcoíris de Palcoyo es muy similar, casi idéntica, a la montaña de colores de Vinicunca, solo que con algunos pluses. El proceso geológico de esta región alineó los colores del arcoíris en estas montañas, podrás apreciar los estratos de la tierra en capas cuyos colores hacen de este lugar, un paraje completamente único y que la combinación del mismo con el peculiar bosque de piedras, el majestuoso valle rojo y todo el entorno harán que vivas una experiencia única, una experiencia Palcoyo.

Lo que se destaca en Palcoyo:

  • En el tour Experiencia Palcoyo – La Nueva Montaña Arcoíris de Cusco destacan entre otras cosas:
  • El puente de Checacupe, un puente colgante construido por nuestros antepasados, el cual serbia de conexión dentro del imperio Inca.
  • Paisajes naturales no convencionales y hasta con formas caprichosas de la zona andina de Cusco.
  • Comunidades locales que aún preservan sus costumbres, vestimenta y forma de vivir de antaño.
  • El rio que nos acompaña a lo largo de la carretera de acceso y que se torna de color rojo, especialmente, en temporada de lluvias (noviembre a marzo) cuando este arrastra los minerales de las paredes del rio.
  • Manadas de llamas y alpacas que pastan libremente a lo largo del acceso a la montaña.
  • Tres montañas de colores a tu alrededor, un valle rojo que se pierde entre la inmensidad de montañas, un bosque de piedras en la parte alta del circuito.
  • Caprichosos picos de piedra que se asemejan a un bosque de piedras cuyas formaciones de rocas desgastadas por la inclemencia del tiempo se presentan ante los viajeros.
  • Un inmenso valle de elevaciones de color rojo entre las montañas con capas de minerales que se asemejan al arcoíris.
  • El sentir que puedes tocar el cielo con tus manos, la sensación de estar cerca de las nubes, disfrutar de un día de lluvia, de cielo nublado o sencillamente de un día de pleno sol.

¿Porque visitar la Montaña Arcoíris de Palcoyo?

  • Este es un nuevo circuito turístico que no esta impactado y que a pesar de la ligera dificultad en el acceso hasta el mismo destino como en la mayoría de atractivos turísticos de nuestra región, vivirás una gran experiencia.
  • Seguirás un recorrido bastante cuidado y ordenado con la señalización necesaria.
  • Adicionalmente, verás habitantes de la comunidad de Palcoyo quienes se encargan del cuidado de este hermoso atractivo.
  • Algo que siempre debemos tener en cuenta es que no muchos conocen de su existencia y por ello es muy poco visitado.
  • Se encuentra en constante mantenimiento y limpieza, los pobladores se han organizado muy bien como para evitar que este se vea impactado.
  • Cuenta con un nivel de dificultad y exigencia física media a comparación de la montaña de colores de vinicunca.  
  • El tiempo de recorrido de todo el circuito es de 60 a 90 min en promedio; esto dependerá del ritmo que seguirás en la caminata. Ojo que no se necesita llegar hasta la cima para tomarse la foto clásica con las montañas, podrás tomarte tu foto postal desde solo unos minutos del punto de inicio de la caminata.

¿Para quienes es esta experiencia?

Esta es una experiencia para personas de todas las edades: grupos grandes o pequeños, parejas, familias con o sin hijos, amigos, personas solas y más (para mayor información y detalles consulte a nuestros consultores de viajes).

¿No cuentas con un excelente estado físico? Esta es también es una experiencia para personas con diferentes estados físicos, tu preparación para disfrutar de esta experiencia no es tan estricta como que si lo es para la Montaña Arcoíris de Vinicunca. No necesitas llegar al mirador para tomarte las postales clásicas con las montañas ya que las conseguirás fácilmente desde el inicio de la caminata.

Es para personas que no cuentan con mucho tiempo de estadía y/o aclimatación en Cusco; sin embargo, para un buen disfrute de este tour, se recomienda llegar a Cusco al menos tres días antes del tour.

¿Qué otros destinos combinan con este tour?

Este tour lo podemos personalizar de acuerdo a su disponibilidad y preferencias en tiempo, necesidades y, por supuesto, de acuerdo al tipo de experiencia que desea para su próxima visita a Cusco. A continuación, algunas de las posibilidades:

  • Machu Picchu – Montaña de Colores Palcoyo.
  • Machu Picchu – Montaña de Colores Palcoyo – Experiencia Raqchi.
  • Valle Sagrado – Machu Picchu – Montaña de Colores Palcoyo.
  • Paquetes de Viaje que incluyen: Machu Picchu – Montaña de Colores Palcoyo – Lago Titicaca y otros destinos del Perú.

Contáctese con nuestros asesores de experiencias para mayor información respecto a la personalización de éste y nuestros variados destinos turísticos en Perú.

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miércoles, 2 de octubre de 2019

Podcast de Fotografía f 2.2 – Kirguistán

Podcast de Fotografía f 2.2 – Kirguistán es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.

Después de mucho tiempo Mauro y yo hemos vuelto a juntarnos, precisamente a raíz de mi viaje por Kirguistán, para charlar un rato en el podcast de fotografía f 2.2 y hablar no solo del viaje en si mismo, sino de sur las posibilidades fotográficas del país, de la vida en general y de los patrocinios a base de croquetas. Lo normal, vamos. Así que ya sabéis, si os quedasteis con ganas de más tras mi último post, no dejes de darle al play a continuación y nosotros haremos lo posible por trasladarnos a las montañas de Asia central.

Escucha»Fotografiando Kyrgyzstan con Ignacio Izquierdo» en Spreaker.

Algunas de las fotos de las que hablamos en el podcast:

Sary Mogol Pass | Pico Lenin | Ala-Kul

Y dado que el viaje entero lo fui contando por Instagram Stories, lo tienes todo en destacados en mi perfil:

Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV | Parte V | Parte VI

Recuerda que si prefieres: puedes descargarlo en el móvil para escucharlo cuando estes en el coche, corriendo, cocinando, paseando o cuando te de la gana.

iTunes | Ivoox | Spreaker | Overcast

Si os animáis a visitar Kirguistán y especialmente si vais a hacer treks que impliquen subir por encima de 3500 metros, no os olvidéis de viajar con seguro. Podéis comprar vuestro seguro de viaje con Intermundial a través de este enlace (o haciendo clic en el banner) y tendréis un 20% de descuento al usar el código CRONICAS10.

Podcast de Fotografía f 2.2 – Kirguistán es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.



jueves, 26 de septiembre de 2019

Kirguistán: a través de Asia Central

Kirguistán: a través de Asia Central es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.

Invariablemente en cuanto revelaba mi destino se repetía la misma frase. ¿A dónde? ¿Dónde has dicho? ¿Kirgui…qué?. Preguntas para remarcarme que probablemente no habría pronunciado bien o que el sonido del teléfono había sufrido un corte. Kir-guis-tán, repetía, consciente de que hasta hacía pocas semanas yo también era no solo incapaz de pronunciarlo si no incluso de localizarlo en el mapa. ¿Chiquitistán?, añadían con sorna tras un par de repeticiones con las sílabas bien marcadas. ¿Y exactamente ahí qué hay?

A esa misma pregunta intentaba responder yo también. El porque de irme a un destino perdido en mitad de Asia Central del que desconocía casi todo. Quizás debería ser esa siempre la pregunta. En esta época de sobreinformación, donde diseñamos nuestros viajes hasta el milímetro, con guías, con blogs, con decenas de fotografías online que nos hacen tener una visión clara y estructurada de nuestro destino sin dejar espacio ni a la incertidumbre ni a la sorpresa yo viajaba a ese agujero negro, esa demostración de desconocimiento, esa falta de ideas asociadas, esa nada absoluta que sentía al mirar en el mapa Asia Central.

Soy consciente de que no soy el único. Y durante muchos siglos hasta bien entrado el siglo XIX compartía esa sensación de vacío, de terreno ignoto con la mayoría del mundo. Un velo que se había mantenido hasta que dos superpotencias comenzaron una tremenda partida de ajedrez geopolítico y se dieron cuenta de que desconocían la mitad del tablero. Estas dos potencias fueron Rusia e Inglaterra, especialmente la Inglaterra que tenía bajo su control a la India.

El resumen esquemático sería el siguiente: India era por motivos de materia y mercado, una joya. El Imperio Ruso quería hacerse con el control del mundo y había pocos lugares en el mundo conocido que permitieran acumular tanto poder y riqueza como la India. La conclusión parecía obvia: Rusia se planteaba conquistarla. Inglaterra hizo una deducción similar y llegó al mismo resultado: Rusia quería invadirlos. Así que ambas superpotencias se preparon para un choque inevitable que comenzó con una guerra psicológica, una batalla por el conocimiento, por saber que había en esas enormes extensiones arduas de desiertos, pueblos desconocidos poco amigables con los extranjeros y una carrera a contrareloj por cartografiar una orografía imposible, con el objetivo de saber como mover las tropas para la defensa o por donde lanzarlas en caso de ataque.

El Gran Juego había comenzado.

Rusia e Inglaterra nunca llegaron a enfrentarse e Inglaterra consiguió retener a la India bajo su poder pero en este proceso el Imperio Ruso había conseguido avanzar sus fronteras y de los 2000 kilómetros que la separaban originalmente de la India había llegado en algunos puntos a acercarse a unos míseros veinte. En el proceso había absorbido a gran parte de Asia Central bajo su yugo alcanzando la mayor extensión que alcanzaría jamás.

Un siglo después, en 1991, el Imperio Ruso ya convertido en la URSS se desmembró y Asia Central quedó repartida en cinco estados: Kazajistán, Uzbekistan, Turkmenistan, Tayikistan y Kirguistan. Los famosos “istanes”, que vienen a ser una traducción similar a “tierra de”. Al igual que en el inglés se añade el sufijo “land”: England (Tierra de Ingleses), Scotland (Tierra de Escoceses) o Ireland (Tierra de irlandeses), Kirguistán sería la tierra de los Kirguizos.

Para nosotros Asia Central puede ser ahora una gran desconocida, pero no lo es para las grandes superpotencias que hoy en día luchan por la supremacía de la zona. No es una cuestión de poca monta sino de recursos. Muchos. Bajo sus suelos se encuentran ingentes cantidades de uranio (Kazajistán es el mayor productor de Uranio del mundo) o enormes reservas de petróleo, gas y carbón explotadas actualmente en su mayoría por Rusia y China.

El problema también se puede deducir rápidamente: Las élites no comparten. Son países que deberían ser tremendamente ricos, pero donde la corrupción gubernamental y los sobornos campan a sus anchas y apenas el 20% de los beneficios llegan al Estado. De los cinco istanes solo Kirguistán a evolucionado hacia una democracia mientras los demás se mantienen en la dictadura. Turkmenistán, por ejemplo, está al nivel de Corea del Norte en derechos civiles justo un poco por encima de Uzbekistán. El PIB de estos países depende en su mayor parte del dinero que los emigrantes a Rusia pueden enviar a sus familias. Son por lo tanto, para quien los visita, países tremendamente pobres.

Pero yo todavía no sabía nada de esto.

Tampoco sabía que no siempre había sido así.

La situación geográfica de Asia Central, en el corazón del continente, lo convirtió durante siglos en el punto de encuentro entre Oriente y Occidente. Las caravanas que iban y venían entre Europa y China, en ese conglomerado de caminos que fue la Ruta de la Seda, no solo transportaban mercancías sino también flujo de ideas, personas y por lo tanto cultura e información que acabó convirtiendo a las ciudades de Asia central en florecientes centros de conocimiento. Samarcanda, Bujará o Merv debieron ser los puntos eruditos más avanzados de todo el mundo. Se escribieron montones de libros (tenían un papel a base de fibras de planta de algodón mucho más económico y fácil de obtener que el papel chino a base de fibra de morera y bambú) y se discutía de ciencia y filosofía, mientras los canales regaban jardines y las calles lucían como pocos lugares podían hacerlo.

¿Qué sucedió entonces?

Muchas cosas. Primero llegaron los árabes en el siglo VIII y de la mano de Qutayba ibn Muslim declararon la yihad, la guerra Santa a todos los infieles. Fueron batallas atroces y lo que sobrevivió y no fue destruido lo devastó siglos después Gengis Kan, el conquistador mongol que creó bajo su mandato el imperio más grande de la Historia. Los Mongoles arrasaban allá por donde pasaban y Asia Central una de sus mayores víctimas quedó asolada, apenas piedra sobre piedra, pura ruina. Mucho se perdió entonces, irremediablemente y para siempre. Al mismo tiempo y mientras Europa entraba en el Renacimiento, China se aislaba del mundo. El comercio además se trasladó al mar. Asia central quedaba rezagada.

Después llegaron las conquistas destructoras de Tamerlán y por último los soviéticos bajo cuyo control los nómadas fueron obligados a pasar al sedentarismo, entregar su ganado y reagruparse en ciudades y en granjas colectivizadas donde murieron más de un millón de personas. Se cambió el alfabeto árabe por el cirílico, se prohibió el velo y se cerraron cientos de mezquitas. Aunque favorecieron la alfabetización de todo el mundo y se construyeron infraestructuras como carreteras lo cierto es que las autoridades soviéticas nunca se preocuparon de desarrollar estos países más allá de usarlos como proveedores de materias primas.

Pero yo tampoco sabía nada de esto.

Yo viajaba a Kirguistán arrastrado por un par de fotos de praderas verdes y picos nevados. Por la naturaleza salvaje, por los sietemiles en la cordillera del Pamir y en las montañas de Tien Shan, las montañas celestiales. Yo viajaba a Kirguistán con mi pequeña linterna en la oscuridad para empezar a dar forma a esta región del mundo, por ponerle un rostro o miles al vacío del mapa.

Hay algo tremendamente puro y auténtico en Kirguistán, algo aún no contaminado por el turismo masivo. En cierta manera, sospecho que así debería ser Nepal hace 30 años, cuando solo los amantes de la montaña se acercaban a descubrir sus secretos, antes de que en las rutas de montaña hubieran decenas de lodges y refugios, agua caliente, internet y electricidad. La naturaleza en Kirguistán es aún agreste e indómita y ofrece muchas oportunidades a los valientes que con ansia exploradora quieran adentrarse en sus pliegues acercándose a compartir yurta con los pastores o con tienda de campaña, comida y ganas de descubrir rincones alucinantes.

Los valles inmensos más allá de toda escala que puedan transmitir las fotos, pasar por lagos alpinos con su característico e intenso azul, oir el crujir bajo tus pies en los glaciares, lagos a 3000 metros, los caballos, decenas de caballos, los rebaños, compartir mesa, alfombra y pan con quienes regalan hospitalidad. Sentir como gracias a la escuela ya puedes comunicarte con los más pequeños en inglés ante el asombro de los mayores, ver a estos mismos niños pasar el verano con sus abuelos en el campo, aprendiendo a cabalgar, ordeñar y llevar un campamento. El calorcito de las estufas ya de noche, cuando el manto de estrellas cubre el cielo y las mantas el suelo. Los litros de té a todas horas, la ternura, risas y simpatía de una gente encantadora a pesar de las barreras del idioma.

Experiencias que atesoraré, allí donde se guardan los recuerdos que nos hacen felices, que me han hecho enamorarme de un país de sin embargo le costó dejarse querer. Yo quería encontrarme con montañas que me encogieran, con tremendos atardeceres de picos incandescentes y bla bla bla… ya sabéis, la épica, amigos. Sin embargo, en honor de la verdad las montañas me demolieron. Quizás las culpo sin motivo y no fueran sino los virus, bacterias o vaya usted a saber que, quienes me aniquilaron estómago, garganta y por poco el oído. Pocas veces he estado peor durante un viaje. Ya habrá tiempo de entrar en estas desgracias, pero había que dejar constancia antes de que el tiempo suavice los recuerdos y uno abrace solo lo bueno. Resumo: Mi primera semana las pasé putas. Afortunadamente y gracias a los antibióticos, sin consecuencias ni secuelas más allá del orgullo herido al arrastrarme a las letrinas y tener que ceder días de viaje al reposo y el descanso.

Este país, rural sin edulcorantes, sin concesiones, tiene mucho que ofrecer. Supongo que en unos años más gente lo pondrá en el mapa y los amantes de la montaña lo iremos cambiando inconsciente pero completamente. Su temporalidad turística, donde las inclemencias del tiempo hacen que sea visitable solo en Julio y Agosto (o en pleno invierto para esquiar), lo mantendrá como un país feliz y tranquilo. Las principales rutas sospecho que empezarán a estar más transitadas (yo haciendo algunas de las más conocidas he caminado muchos días solo) pero aún le quedarán muchos otros años de decenas de rutas por ser descubiertas.

Sueño con muchas de ellas, con ser capaz de adentrarme montaña adentro durante más y más días, con mi pequeña linterna a seguir iluminando esos rincones que desconocía que existían, pero ahora al menos ya seré capaz de ponerle cara al Pamir, a las montañas de Tien Shan y a quienes encantadores y con sonrisas de dientes de oro me dieron cobijo en las yurtas.

Que babaridad de país. Que belleza.

 

Para Pablo, que me abrió las puertas del país y me cuidó cuando yo no podía hacerlo. Gracias, amigo.

Si os animáis a visitar Kirguistán y especialmente si vais a hacer treks que impliquen subir por encima de 3500 metros, no os olvidéis de viajar con seguro. Podéis comprar vuestro seguro de viaje con Intermundial a través de este enlace (o haciendo clic en el banner) y tendréis un 20% de descuento al usar el código CRONICAS10.

Kirguistán: a través de Asia Central es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.



lunes, 22 de julio de 2019

El anillo integral de Picos de Europa

El anillo integral de Picos de Europa es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.

Ocupando la frontera de León, Asturias y Cantabria se asientan tres enormes colosos de piedra caliza. Reposan, descansan sin sentir las molestias del hombre ni las inclemencias del tiempo. Están. Nacieron hace 300 millones de años en las profundidades del mar y crecieron, crecieron descollando los cielos hasta que hace 50 millones de años decidieron quedarse allí, cerca del mar, vigilantes silenciosos de las tierras del norte y la cordillera Cantábrica, envejeciendo a un ritmo imperceptible a nuestros ojos y nuestras vidas. A lo largo de los siglos han tenido muchos nombres, pero nosotros ahora, les conocemos por Picos de Europa. Están.

Tres macizos divididos por el paciente trabajo de los ríos Cares y Durje, abruptos, de paredes verticales, inhóspitos y displicentes ante los infructuosos intentos del ser humano por domarlos. Alcanzar las cotas de 2650 metros puede no parecer un hito memorable en comparación a otras cordilleras del mundo pero quienes los conocen saben de la importancia de no menospreciarlos. Los Picos de Europa son bellos, hermosos y seductores, pero también son crueles, procelosos, e inmisericordes. Quien quiera aventurarse en ellos que se atenga a sus cambios de humor. Viven en tierra de lluvias pero apenas la almacenan. Se alzan lucientes pero si lo desean pueden demudarse en segundos en un manto de niebla. Engañan con temperaturas amables pero pueden detener la brisa y convertirse en caldero ardiente. Se podría bregar por marcar caminos en sus pieles pero duras como son, de adusta roca, rara veces lo permiten. Mantienen la seducción del misterio, el susurro que te invita a adentrarte en ellos, pero allá de ti si caes en sus trampas. Bien lo saben quienes los habitan y mejor les conocen.

Los tres macizos, el occidental o del Cornión, el Central o de los Urrieles y el oriental o de Ándara, generan una atracción hacia todo amante de la montaña. No hay picos como ellos. Sin suavidad en sus formas, toscos, abruptos, hostiles. ¿Cómo se puede resistir la llamada? ¿Cómo no sentir que hay maravillas en sus entrañas que merecen cada gota de sudor que cuesta contemplarlas?

Todos, quién más quién menos, conocemos Picos de Europa. El segundo parque Nacional más visitado de España tiene unos cuantos puntos fáciles de acceso. Covadonga, Fuente Dé o la ruta del Cares son sus rostros más amables que crean una falsa sensación de sobrepopulación turística. Sin embargo este paraíso de escaladores y montañeros ofrece más oportunidades de travesías de las las podrían vivirse en una vida y en muchas es posible caminar en soledad, diminuto y amedrentado ante la inmensidad.

Hace ya unos años, oí hablar de los Anillos de picos, rutas circulares que recorrían cada uno de los macizos y que se podían unir entre ellos, formando un anillo que los envolviera a todos. Un anillo único. Un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en… digo un Anillo Integral o Anillo de los Tres Macizos. Un recorrido que se adentrará en este terreno desapacible de montes iracundos. Eso sonaba a reto. “Picos es duro. Mucho más de lo que la gente se piensa.” se advertía sin atisbo de bromas. Desde entonces con un respeto solemne he mirado los mapas desde la distancia, aguardando el momento en que el valor, el tiempo y la oportunidad sealinearan para intentar completarlo.

Es para pensárselo. El anillo integral cubre entre 140 y 154 km (según las variantes que se tomen) y casi 14.000 metros de desnivel acumulado (entre subidas y bajadas), zonas sin señalizar y la necesidad casi obligatoria de un gps, brújula y mapa con las que enfrentarse a suelos sin caminos que pueden ser presas repentinas de la niebla. Obviando a esa raza extraterrestre de corredores capaces de recorrerlo en menos de 24 horas, el resto, los mortales solemos planear el completarlo entre nueve y once jornadas. Mi plan era intentarlo en nueve. Nueve días para unir los refugios que se esconden por sus cumbres, atravesar a los tres gigantes en desniveles interminables y regresar para contarlo.

(Mi recorrido de estos nueve días según el GPS)

Y a pesar de todo, a pesar del respeto que les tenía, los subestimé. Y no tuvieron complacencia conmigo. Completar el anillo de pico, porque lo conseguí, ha sido una prueba dura donde he sufrido y penado casi cada paso. Nueve jornadas para ponerme a prueba física y mental, para reventarme rodilla, desollarme los talones, deshidratarme, subir por cuestas ineluctables de roca rota, caminar hasta la astenia y acumular dolores en músculos que rechinaban en un lloro que solo yo podía escuchar. A cambio, en trueque del pirrio sacrificio de un físico que no tengo me ha ofrecido paisajes sobrecogedores, pasajes nemorosos de cuento de hadas, atardeceres inolvidables, mares infinitos de nubes, picos incandescentes, compartir camino con rebecos, jabalíes y centenares de mariposas… incluso en un atisbo de generosidad y claridad me ha regalado vistas del mar Cantábrico desde sus cumbres.

Porque amigos, a pesar de todo, ha sido una deliciosa aventura, afortunado por hacer tramos complicados con buen tiempo (hay partes que no quiero ni imaginarme como habría sido intentarlo bajo la lluvia), que me ha dejado molido, pero con ganas de más, con ganas de conquistar nuevas rutas, de seguir ahondando inapreciablemente con mis pies las cicatrices de su piel. Y ahora, ya en casa, reposando, curando mis heridas en cuerpo y orgullo, miro atrás con nostalgia, con la fascinación que me ha producido conocer un poquito más a los misteriosos titanes.

Volveré Picos, dalo por seguro.

Más info: Anillo de Picos

El anillo integral de Picos de Europa es un post de Ignacio en Crónicas de una cámara.